{"id":364,"date":"2020-10-01T12:57:16","date_gmt":"2020-10-01T12:57:16","guid":{"rendered":"https:\/\/lemars.dexignzone.com\/wp\/newdemo\/?p=364"},"modified":"2020-12-19T15:56:32","modified_gmt":"2020-12-19T15:56:32","slug":"monte-urgull","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/donostiville.bruzelan.es\/index.php\/2020\/10\/01\/monte-urgull\/","title":{"rendered":"Monte Urgull"},"content":{"rendered":"\n<p>El Monte Urgull se encuentra en uno de los extremos de la Bah\u00eda de La Concha, custodiando la Parte Vieja. Es uno de los tres pulmones de la ciudad, un paraje natural que te envolver\u00e1 en un halo de tranquilidad, con caminos asfaltados, rodeados de vegetaci\u00f3n ex\u00f3tica y que esconden miradores con escenarios de postal sobre San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"544\" src=\"https:\/\/donostiville.bruzelan.es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/urgull.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-490\" srcset=\"https:\/\/donostiville.bruzelan.es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/urgull.jpg 800w, https:\/\/donostiville.bruzelan.es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/urgull-768x522.jpg 768w, https:\/\/donostiville.bruzelan.es\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/urgull-612x416.jpg 612w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption>Sagrado Coraz\u00f3n en lo alto del monte Urgull<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Me llamo Rosita Wicke. Siembro la muerte y el gemido<\/p><cite>Rosita Wicke<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Desde el balc\u00f3n panor\u00e1mico del castillo se comprende el nacimiento geol\u00f3gico de San Sebasti\u00e1n: el monte Urgull era un islote, en cuya parte sur, m\u00e1s protegida del oleaje, se acumularon durante milenios las arenas y los sedimentos del r\u00edo Urumea hasta formar un t\u00f3mbolo, una lengua de tierra que lo uni\u00f3 al continente. En ese terreno anfibio naci\u00f3 la peque\u00f1a villa amurallada, al pie de Urgull. Esas tierrillas arrastradas desde las laderas de Goizueta (Navarra) hasta la orilla del Cant\u00e1brico componen ahora los metros cuadrados m\u00e1s caros del Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n\n\n\n<p>En la puerta de la Casa de la Historia est\u00e1 Rosita. La encontraron en el fondo del mar, en la bocana del puerto de Pasajes. Ahora ella vigila San Sebasti\u00e1n desde lo alto: \u00abMe llamo Rosita Wicke. Siembro la muerte y el gemido. Me hizo Juan Vastenove. Esto es verdad. A\u00f1o 1502\u00bb. Rosita es una bombarda de bronce, un ca\u00f1\u00f3n de gran calibre, que lleva grabados con letras g\u00f3ticas su nombre y su amenaza. Y el escudo del condado alem\u00e1n de Oldenburg. La encontraron en el fondo del mar, arrojada por alg\u00fan barco que aligeraba peso para no zozobrar. Los expertos revelan sus verg\u00fcenzas en voz baja: Rosita era pesada y torpe. Para moverse, deb\u00edan arrastrarla una docena de parejas de bueyes. Y los artilleros tardar\u00edan tanto en cebarla que solo podr\u00eda disparar una bomba cada quince minutos. Lo m\u00e1s probable es que no disparara nunca, a\u00f1aden con discreci\u00f3n, para no ofender. La trajeron a la cumbre del monte Urgull, donde recuper\u00f3 su orgullo y su posici\u00f3n dominante, aunque la colocaron apuntando al oc\u00e9ano y no a la ciudad, quiz\u00e1 para que se siga creyendo temible.<\/p>\n\n\n\n<p>Del castillo de La Mota, bajamos hacia la otra vertiente, hacia el mar abierto, y seguimos los cartelitos hasta el Cementerio de los Ingleses. O preguntamos a las lagartijas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cementerio es el equivalente donostiarra de unas ruinas guatemaltecas o camboyanas: monumentos ruinosos, perdidos en la vegetaci\u00f3n. Alberga l\u00e1pidas y mausoleos de oficiales brit\u00e1nicos que cayeron defendiendo San Sebasti\u00e1n y el r\u00e9gimen liberal contra el asedio carlista de 1836-37. Entre la vegetaci\u00f3n tambi\u00e9n se alzan pedazos de un monumento que conmemora la destrucci\u00f3n de la ciudad en 1813 durante el asalto angloportugu\u00e9s contra los ocupantes napole\u00f3nicos. Hay soldados de piedra tirados por los suelos, a los que les faltan brazos y cabezas, pero no por culpa del enemigo sino del abandono: de los mu\u00f1ones asoman los hierros que anta\u00f1o sosten\u00edan esos miembros perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed yacen el coronel<strong>&nbsp;Tupper<\/strong>, del Sexto Regimiento de Fusileros Escoceses (muerto en Aiete), el coronel&nbsp;<strong>Oliver de Lancey<\/strong>&nbsp;(muerto en Hernani), los soldados&nbsp;<strong>Newman<\/strong>,&nbsp;<strong>Howard<\/strong>,&nbsp;<strong>Gates<\/strong>,&nbsp;<strong>Smith<\/strong>\u2026 Las inscripciones dicen: \u00abA la memoria de los valientes soldados brit\u00e1nicos que dieron la vida por la grandeza de su pa\u00eds y por la independencia y la libertad de Espa\u00f1a\u00bb (aqu\u00ed alguien lanz\u00f3 un revent\u00f3n de pintura). Y otra: \u00abInglaterra nos conf\u00eda sus gloriosos restos. Nuestra gratitud velar\u00e1 su eterno reposo\u00bb. El cementerio se inaugur\u00f3 en 1924 y, seg\u00fan cuenta el minucioso cronista&nbsp;<strong>Javier Sada<\/strong>, el alcalde&nbsp;<strong>Pardo<\/strong>, con sombrero de copa, prometi\u00f3 ante los embajadores de Inglaterra y de Estados Unidos, ante las reinas&nbsp;<strong>Mar\u00eda Cristina<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Victoria Eugenia<\/strong>, el pr\u00edncipe de Asturias, infantes, duques, marqueses, diputados, generales, soldados y m\u00fasicos, que el pueblo de San Sebasti\u00e1n, \u00abhidalgo y caballeroso\u00bb, venerar\u00eda estos restos como si fueran los de sus propios hijos. Luego se celebr\u00f3 un simulacro de batalla naval en la bah\u00eda de La Concha, con disparo de ca\u00f1onazos desde Urgull y lanzamiento de bombas desde la playa, \u00absimulando un volc\u00e1n\u00bb. Y la Real Sociedad venci\u00f3 por cinco&nbsp;<em>goals<\/em>&nbsp;a cero al Esperanza, en el primer partido del Campeonato Guipuzcoano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Monte Urgull se encuentra en uno de los extremos de la Bah\u00eda de La Concha, custodiando la Parte Vieja. 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