Ulia, un monte lleno de historia
Ulía es el monte con más riqueza histórica, avícola y floral de San Sebastián. Además, cuenta con una red de caminos muy interesantes, tanto para deportistas que quieren hacer fondo como para recorrer cómodamente la travesía desde Donostia a Pasaia.
Hay dos rutas tradicionales, una va a media ladera y la otra es la senda del litoral, considerada como un LIC (lugar de importancia comunitaria). Para ninguna de las dos hay pérdida, ya que ambas están balizadas, la de arriba en blanco y rojo y la costera con marcas amarillas.
Pero, además de buenos caminos para pasear, Ulía guarda parte de la historia de Donostia. Las ruinas de Monpás y el Fuerte del Almirante fueron lugares estratégicos de defensa y hoy en día se pueden visitar. La ruta del ferrocarril, aunque no se conserva muy bien, es un punto interesante, junto a los miradores de la Reina, de los Balleneros, y un tercero que no tiene nombre, desde los que antaño se avistaban las ballenas. Las fuentes son otro elemento interesante de este monte. La de Mendiola se encuentra en la parte más baja. Además están la del Almirante y la más tradicional, la de Kutraia, cercana a la antigua vía del tren y por ello con gran historia.

En el punto más alto del monte se hallaba el tiro al plato de Basoiua, que se cerró hace años, al igual que los merenderos y bares que había junto a él.
Los acantilados, la antigua vía del tren, las canteras del Mompás son algunos de los fuertes naturalísticos de este monte que presenta una orografía muy interesante y atractiva. El tritón de la Kutraia, los valles colgados formados por la erosión del agua sobre la parte más baja de las rocas, o la cueva de Taloi son accidentes dignos de ver. Pero la zona más importante del monte es su cara norte, la más protegida. En el lado de Pasaia, desde donde se observa la bocana de entrada al puerto, se encuentra el Faro de la Plata, un ejemplo arquitectónico de cómo construir en la montaña.

