Ezcaray
No es casualidad que Ezcaray sea la primera Villa Turística de La Rioja. Resulta formidable comprobar cómo en una localidad tan pequeña, de apenas una docena de callejuelas, se pueda concentrar tanta belleza y calidad de vida en tantos frentes, y tan diversos, como el de la alta gastronomía, la pasión por la naturaleza, el deporte blanco, la historia e incluso el arte y el patrimonio cultural.
Escaparse a este pueblo riojano es ahora en invierno mucho más que una buena idea. A apenas unas horas de Madrid, Bilbao o Barcelona, deslizarse por sus pistas inmaculadas, degustar la mejor de las cocinas con estrella Michelin, perderse por senderos andando con bucólicas raquetas de nieve o acercarse a la cuna del castellano son solo algunas de las muchas opciones que allí nos aguardan.
Si aun hay dudas de por qué es uno de los destinos imprescindibles, van aquí siete razones que nos sacarán de dudas.
Valdezcaray
La única de las estaciones de esquí de La Rioja espera a los amantes del deporte blanco con 24 pistas y dos itinerarios que oscilan entre las verdes y las negras, apoyadas por nueve remontes y con un espesor que este mes de marzo oscilaba entre los 20 y 50 centímetros. 108 cañones se encargan de crear hasta 8 kilómetros de apoyo de nieve artificial para que el descenso, de hasta 600 metros de desnivel, sea perfecto. Es en la cota 1.800 donde se encuentra una terraza solárium con vistas
“Haitz Garai” que significa peña alta
¿Te has fijado en su bandera? tiene dos parrillas en ella y está directamente ligada a San Lorenzo su patrón que fue martirizado en una parrilla como las que aparecen en su escudo.
Un dato que los turistas normalmente desconocen es que el nombre de Ezcaray proviene de la palabra de origen vasco “Haitz Garai” que significa peña alta y hace referencia a un montículo de unos 200 m que hay a la entrada del valle. Es una curiosidad que definitivamente forma parte de su historia.
Si pensabas que los buscadores de oro estaban solo en Estados Unidos estás equivocado. En Ezcaray hubo pequeños yacimientos de oro que se explotaron en el siglo XVIII y fueron muy rentables. El rey Felipe V concedió a Fernando de Madariaga la explotación de las minas, dice la leyenda que no se sabe exactamente donde estaban estas minas de oro. Quizá eso siempre sea un misterio.
Ezcaray destaca por el carácter inconformista no sólo de sus pobladores y su industria, sino que Durante la guerra de independencia española Ezcaray consiguió que los campesinos y habitantes de la zona apoyarán al ejército de manera crucial para expulsar a los franceses.

Debido al buen ritmo de la industria textil a mediados del siglo XIX una ferrería en la aldea de Azárrulla llegó a instalar unos revolucionarios Altos Hornos.
Has oído hablar del tren que unía Haro con Ezcaray. Dicen que iba tan lento que la gente decía que daba tiempo a que creciera la hierba mientras ibas de un pueblo al otro. Realmente era un tren que daba apoyo al transporte de la minería de esa época y cuando por fin estuvo terminado la industria minera había agotado sus días.
¿Sabías que en esta zona se esquiaba antes de que hubiera una estación de esquí? La modalidad de esquí Telemark data de 1825 y Ezcaray es uno de los epicentros de este deporte, ha sido y sigue siendo un lugar de peregrinación para los amantes del telemark.
Como ves Ezcaray está lleno de misterios y sorpresas ven a conocerlo!
Hay muchas cosas más que tienes que conocer de Ezcaray.
Ezcaray conserva un entramado de calles antiguas, con
palacios y casa solariegas, con sus blasones, de los siglos XVII y
XVIII. Los más importantes son el Palacio del Arzobispo
Barroeta y el Palacio Ángel. Son clásicos caserones barrocos,
de piedra de sillería (que en Ezcaray resulta siempre un poco
rojiza) y puertas, ventanas y balcones adintelados. Además son
característicos los canes tallados de los aleros de los tejados.
Estos palacios dan fe de la importancia empresarial y económica
que tuvo esta villa durante estos siglos
Recuerdos de mi niñez
Donostiville
Para los adultos, a destacar su gastronomía donde el Etxaurren es una referencia en la guía Michelín ganada a pulso por el chef Francis Paniego, o el Masip e Iguareña, de refinada comida o las entrañables tardes de la Estación convertida en merendero a un paso de la Picota o de la Virgen de Allende. En hoteles destacan el propio Masip o el entrañable y cuidado Palacio Azcárate. Luminosa y floral la Calle de los Fueros , la de los apartamentos Ezcaray. Por la noche hay que visitar la Calle Sagastia, calle que une las Plazas de la Verdura y del Kiosko y que recuerda a la que Hough Grant paseaba cada día en Nothing Hill. Un encanto. Como toda la población, fresca en verano, fría en invierno pues se encuentra a 831 metros de altitud.
Subir a la Virgen de Allende, de cuidado jardín, pasear junto al río hasta el Parque Tenorio con dos frontones, uno para cada mano, visitar la fábrica de mantas, el edificio del actual albergue antaño fábrica de paños y tapices y cómo no, la Iglesia de Santa María la Mayor, con portada gótica balaustrada, son ya recorridos célebres
Archivos
Últimos post


