San Miguel de Aralar
¿Quién no fue a Aralar de pequeño algún día de nieve para bajar por sus pendientes con un trineo (los más suertudos) o al menos con unas bolsas de basura? Cuando era pequeña los niños en cuanto nevaba un poco pensábamos: “Aralar seguro que está blanco” y pedíamos a nuestros padres que nos llevasen. En mi caso debo de confesar que pocas veces conseguí convencerles, pero algún recuerdo de nieve por allí sí que tengo. También es verdad que cada vez se forman más atascos para intentar subir ya que la carretera es estrecha (justo se cruzan 2 coches) y a nada que la gente aparque en los laterales invadiendo parte de la calzada, o que la nieve se coma parte de la carretera (tengo el recuerdo de haber pasado en coche por un pasillo excavado por las máquinas quitanieves entre altos laterales de nieve) ya no hay forma de cruzarse. El caso es que guardaba bonitos y lejanos recuerdos del lugar y tenía muchas ganas de volver por eso fuimos para allí.

Cuenta la leyenda de la existencia de un dragón…
Teodosio de Goñi
¿Quién no fue a Aralar de pequeño algún día de nieve para bajar por sus pendientes con un trineo (los más suertudos) o al menos con unas bolsas de basura? Cuando era pequeña los niños en cuanto nevaba un poco pensábamos: “Aralar seguro que está blanco” y pedíamos a nuestros padres que nos llevasen. En mi caso debo de confesar que pocas veces conseguí convencerles, pero algún recuerdo de nieve por allí sí que tengo. También es verdad que cada vez se forman más atascos para intentar subir ya que la carretera es estrecha (justo se cruzan 2 coches) y a nada que la gente aparque en los laterales invadiendo parte de la calzada, o que la nieve se coma parte de la carretera (tengo el recuerdo de haber pasado en coche por un pasillo excavado por las máquinas quitanieves entre altos laterales de nieve) ya no hay forma de cruzarse. El caso es que guardaba bonitos y lejanos recuerdos del lugar y tenía muchas ganas de volver por eso fuimos para allí.
¿Quién no fue a Aralar de pequeño algún día de nieve para bajar por sus pendientes con un trineo (los más suertudos) o al menos con unas bolsas de basura? Cuando era pequeña los niños en cuanto nevaba un poco pensábamos: “Aralar seguro que está blanco” y pedíamos a nuestros padres que nos llevasen. En mi caso debo de confesar que pocas veces conseguí convencerles, pero algún recuerdo de nieve por allí sí que tengo. También es verdad que cada vez se forman más atascos para intentar subir ya que la carretera es estrecha (justo se cruzan 2 coches) y a nada que la gente aparque en los laterales invadiendo parte de la calzada, o que la nieve se coma parte de la carretera (tengo el recuerdo de haber pasado en coche por un pasillo excavado por las máquinas quitanieves entre altos laterales de nieve) ya no hay forma de cruzarse. El caso es que guardaba bonitos y lejanos recuerdos del lugar y tenía muchas ganas de volver por eso fuimos para allí.
Y a nosotros que nos encantan las historias y leyendas nos pareció interesante la de San Miguel. Al entrar en el templo nos encontramos con un mural que lo explica muy bien:
En su día había allí una pequeña iglesia prerrománica pero se cree que fue destruida por Abderraman III en el 924. Hoy en día lo que nos encontramos es una bonita iglesia románica del siglo X con tres naves cubiertas por bóvedas de cañón y la cabecera por bóveda de horno.
A mí lo que más me gustó es que tras entrar por un pasillo cubierto de piedra y pasar por un pórtico nos encontramos con ¡una ermita dentro de una iglesia!
Yo pensaba que habrían hecho la iglesia sobre esa ermita, pero leyendo la historia me entero que no, que fue al revés, y que esta “ermita” realmente es una capilla ya que se construyó a finales del siglo XII, dentro del santuario.
El caso es que esta capilla se dice que está situada sobre la gruta en la que, según la leyenda, se apareció el arcángel San Miguel y es por ello que en su interior hay una imagen del mismo de alma de madera y recubierto por plata y se dice que su interior conserva un fragmento de la cruz de Cristo traída por un caballero navarro de la primera cruzada.
Asimismo, en el lado derecho del altar hay un hueco que comunica con la cueva en la cual surgió el dragón y muchos devotos introducen allí su cabeza y rezan un Credo a fin de verse libres de dolores de cabeza.
Junto a la puerta de la citada capilla central penden de la pared unos supuestos trozos de cadena del caballero Teodosio de Goñi. La tradición dice que si se dan tres vueltas alrededor se evitan los dolores de cabeza.
Curiosidades:
San Miguel es muy venerado en Navarra y año tras año la imagen abandona su santuario el lunes de Pascua y permanece 3 meses visitando cerca de 280 poblaciones de Navarra. En muchas de éstas la imagen del ángel y sus portadores se alojan en las casas de los miembros de la Hermandad de San Miguel, un cuidado ritual regula la visita del arcángel y su cruz a cada pueblo: bendición de los campos con la imagen y proclamación de los Evangelios a los cuatro puntos cardinales, visita a los enfermos… Una de las salidas más antiguas es la que el santo arcángel realiza a la ciudad de Pamplona, donde pasa una semana, visitando parroquias, conventos, hospitales, centros educativos, e instituciones públicas.
Entra también en Guipúzcoa el segundo domingo de agosto con la romería a la ermita de Igaratza.
Capilla Mayor:
El retablo de la capilla mayor es una de las obras maestras que alberga el santuario. Es una joya de la imaginería medieval del siglo XII; comprende un conjunto de cobre dorado y esmaltado, formado por 39 piezas de esmalte, placas y medallones, con adorno de pedrería semi-preciosa que se distribuyen de forma armónica en torno a la imagen de la Virgen con el niño. EL trabajo de esmaltado destaca por su delicadeza y precisión.
(Curiosidad: dicho retablo fue robado en 1979 por el famoso ladrón de guante blanco Erik «El belga».)
En el exterior del templo, a escasos metros, hay una pequeña ermita: la ermita de la Trinidad.Es un edificio de piedra, de planta rectangular y tejado a dos aguas. Uno de los laterales de la ermita está cerrado mendiante una verja.
Si seguimos rodeando el santuario encontraremos un pequeño edificio de piedra (es una pena que en la foto no se vea bien porque la zona estaba de obras). Dicho edificio es un aljibe; deposito semienterrado que almacena agua potable procedente de la lluvia. Se trata de una zona kárstica donde la roca alterna con los pastizales y las precipitaciones pronto son filtradas por el terreno siendo difícil encontrar agua en superficie.
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