Alzo y su Gigante
Miguel Joaquín de Eleizegi fue un hombre de carne y hueso que nació y vivió a mediados del s XIX en el pueblo de Altzo, cerca de Tolosa.
Se hizo famoso por su descomunal altura que le llevó a convertirse en el hombre más alto de Europa de esa época.
Gure Haundie
Así lo llamaban en el pueblo

Nació en el caserío Ipintza en el barrio de Altzo Azpi (Altzo de abajo) el 10 de Julio de 1818 a las 4 de la mañana. Fue el 4º de 9 hermanos y crecía normalmente como sus hermanos hasta que llegó a los 20 años. Ahí dio un estirón desmesurado dejándole un cuerpo desproporcionado lo cual le llevó a sentir mucha vergüenza y rechazo.
Buen hombre, humilde y trabajador al que le gustaba el tute y jugar a la lotería a escondidas.
“Miel” crecía y crecía y le diagnosticaron la enfermedad de “acromegalia” = Gigantismo.
El cura del pueblo y algunos de sus amigos comenzaron a tomarle medidas y marcaban con cinceles la altura y anchura del gigante en la pared de la iglesia de San Salvador en Altzo Azpi (marcas que a día de hoy pueden verse en la esquina de la iglesia). Como curiosidad, y según nos indica una placa junto a la misma, a los 23 años, medía 2,40 y pesaba 184 kilos.
Pronto se le empezaron a acercar personas sin muchos escrúpulos y ávidos de riqueza que vieron en Miguel su gallina de los huevos de oro. Uno de ellos, Phileas Taylor Barnum, fue quien consiguió, a sus 29 años, convencerle para viajar por el mundo mostrando a todos sus “grandes capacidades”. La primera salida fue a Bilbao en un carruaje de alquiler, en 1843 fue a Donostia y en 1845 a París. Viajó por media Europa haciéndose muy conocido; reyes y curiosos se acercaban a ver al “Euskal Erraldoia” = “El gigante vasco. Fue presentados a sus majestades las reinas de España, Portugal, y los reyes de Inglaterra y Francia entre otros. Solía ser exhibido con un animal de feria y a esto debe añadirse que a menudo era disfrazado para causar, si cabe, más asombro. Por ejemplo, disfrazaban al gigante de turco o de general de la armada española …. Pero tanto viaje y exposición lo convirtió en una persona atormentada y triste.
Miel siguió creciendo hasta su muerte a sus 43 años (1861) en su pueblo natal debido a una tuberculosis pulmonar. En aquel momento medía 2,42 metros.
Pronto se le empezaron a acercar personas sin muchos escrúpulos y ávidos de riqueza que vieron en Miguel su gallina de los huevos de oro. Uno de ellos, Phileas Taylor Barnum, fue quien consiguió, a sus 29 años, convencerle para viajar por el mundo mostrando a todos sus “grandes capacidades”. La primera salida fue a Bilbao en un carruaje de alquiler, en 1843 fue a Donostia y en 1845 a París. Viajó por media Europa haciéndose muy conocido; reyes y curiosos se acercaban a ver al “Euskal Erraldoia” = “El gigante vasco. Fue presentados a sus majestades las reinas de España, Portugal, y los reyes de Inglaterra y Francia entre otros. Solía ser exhibido con un animal de feria y a esto debe añadirse que a menudo era disfrazado para causar, si cabe, más asombro. Por ejemplo, disfrazaban al gigante de turco o de general de la armada española …. Pero tanto viaje y exposición lo convirtió en una persona atormentada y triste.
Miel siguió creciendo hasta su muerte a sus 43 años (1861) en su pueblo natal debido a una tuberculosis pulmonar. En aquel momento medía 2,42 metros.
Curiosidades:
Sobre el contrato que firmó con “La sociedad” de Phileas Taylor:
- Estuvieran donde estuvieran debían de darle la posibilidad de asistir a misa todos los días de precepto.
- Todo el tabaco que necesitara para fumar correría a cargo de la “Sociedad”
- “La Sociedad” se comprometía a no embarcar a Miguel.
- Curiosidades:
Antes de la misa, Miguel se sentaba en el pretil de la Iglesia, que medía 1,1m y sus pies tocaban el suelo.
A los 23 años pesaba 184 kilos. ¡Llegó a pesar 203 kilos!
Se ha calculado que lo que comía y bebía era lo equivalente a lo de 3 personas.
Se dice que lo quisieron casar con una giganta de Inglaterra pero él lo único que quería era volver a casa.
Tamaño objetos que utilizaba: Silla: 61 cm de alta, sombreros 62 cm de circunferencia (ambos pueden verse en el museo San Telmo de Donostia), guantes 31cm (entre el pulgar y el meñique, abarcas 42 cm de ancho
A menudo se dice que murió de hambre, pero demuestran todo lo contrario que en aquella época los caseríos eran autosuficientes y que en su testamento dejara pagadas 500 misas por adelantado. Así mismo en sus últimos viajes se desplazaba en su propio carruaje lo que, en aquellos tiempos, era todo un lujo.
Visita a Altzo, sobre los pasos del Gigante de Altzo
Nosotros empezamos en Altzo Azpi y luego subimos a Altzo pero os recomiendo que lo hagáis al revés por lo tanto coged el coche y aparcadlo en Altzo (hay varias zonas de parking muy bien indicadas), mi consejo es que pogais “Segoretxe jatetxea” en el navegador y aparqueis junto a la iglesia, que es a su vez la plaza del pueblo. Una vez allí os recomendaría que subieseis las escaleras del centro de interpretación de Baltzarremuño
ya que allí, al aire libre pero cubiertos bajo una tejavana han instalado una pequeña exposición. Es muy curioso porque al acercarse se encienden unas luces y se pone en marcha una música clásica. Hay unas vitrinas alternadas con unas ventanitas por las asomarse para ver algunos detalles del gigante. Asimismo, un pequeño vídeo que nos hará ir entrando en la historia de este peculiar personaje.
En el Centro de Interpretación situado en Batzarremuño se exponen elementos relacionados con el Gigante y dos títeres cedidos por el TOPIC de Tolosa. La boina, la silla, los guantes y la horma de los zapatos son réplicas; las originales, siendo propiedad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, están en el Museo de San Telmo.
Tras esto, bajad al restaurante Segoretxe que allí junto a buenos bocatas y platos combinados os darán los folletos pertinentes para realizar alguna de las 2 rutas que recorren los lugares más característicos de Alzo y Alzo azpi. La iglesia que se ubica junto a este restaurante es la que sale en la película “Handía” pero generalmente está cerrada por lo que si tenéis suerte de ir a la hora de la misa, aprovechad para echar un vistazo.
Una vez que tengamos los folletos en la mano empezamos el paseo:
Tenemos 2 rutas, la roja, más larga y la amarilla, más corta.
La amarilla nos lleva hasta el caserío Ipintza Haundi, casa natal de Miguel Joaquin Eleizegi.
Allí podemos ver una talla en piedra del “Gigante” realizada por Juanito López en 1968 así como una abarca de tamaño original y luego volveríamos a subir a Alzo y llegaríamos junto a la ermita de Santa Barbara.
Entre la ermita y el frontón destaca una escultura a tamaño real del gigante junto a la que podremos colocarnos para ver la diferencia de altura con nosotros y de allí volveríamos a la plaza del pueblo y al Segoretxe a comer o tomar algo (muy recomendable).
Nos quedaría pendiente los 2 puntos importantes de Alzo Azpi a los que podemos ir en coche:
- la iglesia de San Salvador en cuya esquina se mantienen las marcas cinceladas que dejaba el cura del pueblo cada vez que medía al gigante de Alzo (hay que fijarse bastante porque muy marcadas no están) hay un panel descriptivo con código QR para tener más información.
- El molino, que pasa muy desapercibido. Lo mejor es aparcar lo más cerca posible de la iglesia (de abajo). El molino desde la carretera pasa bastante desapercibido si se va en coche, pero andando se ve fácil. Hay una casa con una pequeña charca de agua donde, si pasamos caminando a su lado, veremos una placa explicativa. Recomiendo bajar la cuesta junto a la placa para ver las piedras de molino apoyadas junto a la fachada, echar un vistazo por la cerradura de la puerta para ver lo que queda del molino por dentro (se ve bastante) y bajando un poco más veremos el hueco bajo la casa y la rueda del molino.
Si elegís el camino largo (rojo), subiréis y bajaréis por los bosques de Altzo Azpi, parte baja del pueblo junto al molino y encontraremos una pronunciada pendiente por la que subiremos de nuevo a Alzo llegando a la ermita Santa Bárbara y de allí seguimos los pasos comentados anteriormente.
Consejos:
Visita de la iglesia de Alzo (arriba): como decía generalmente está cerrada pero nosotros llegamos sobre las 10h45 y estaban saliendo de misa por lo que deduzco que debió de empezar sobre las 10h así que si llegáis un poco antes de esa hora sería lo perfecto para poder echar un vistazo. De todos modos la entrada está en la parte opuesta al altar así que si entráis durante la misa y os quedáis al fondo para verla no creo que molestéis a nadie.
Comer: Segoretxe, muy recomendable para comer bien y bien de precio. Si no os pilla la hora de comer también podéis tomaros una salda calentita o un pincho de chorizo como “hamaiketako”.
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